Con Referencias REINA VALERA
Éxodo 33.19: Romano 9.15
Y le respondió: Yo haré pasar
todo mi bien delante de tu rostro, y
proclamaré el nombre de Jehová
delante de ti; y tendré misericordia
del que tendré misericordia, y seré
clemente para con el que seré cle-
mente.
Pues a Moisés dice: Tendré miseri-
cordia del que yo tenga misericordia,
y me compadeceré del que yo me
compadezca.
Levítico 22.9
Guarden, pues, mi ordenanza, para
que no lleven pecado por ello, no sea
que así mueran cuando lo profanen.
Yo Jehová que los santifico.
2Crònicas 31.20-21
De esta manera hizo Exequias en
todo Judà; y ejecutó lo bueno, recto
y verdadero delante de Jehová su
Dios.
En todo cuanto emprendió en el
servicio de la casa de Dios, de acuerdo
con la ley y los mandamientos, buscó
a su Dios, lo hizo de todo corazón,
y fue prosperado.
Eclesiastés 2.13
Y he visto que la sabiduría sobre-
pasa la necedad, como a la luz a las
tinieblas.
Jeremías 16.17-18,20-21
Porque mis ojos están sobre todos
sus caminos, los cuales no se me ocul-
taron, ni su maldad se esconde de la
presencia de mis ojos.
Pero primero pagaré al doble su
iniquidad y su pecado; porque conta-
minaron mi tierra con los cadáveres
de sus ídolos, y de sus abominaciones
llenaron mi heredad.
Ezequiel 3.19
Pero si tú amonestares al impío, y
él no se convirtiere de su impiedad y
de su mal camino, él morirá por su mal-
dad, pero tú habrás librado tu alma.
Mateo 9.13: Mateo 12.7
Id, pues, y aprended lo que sig-
nifica: Misericordia quiero, y no sacri-
ficio. Porque no he venido a llamar
a justos, sino a pecadores, al arropen-
timiento.
Y si supieseis que significa: Mise-
ricordia quiero, y no sacrificio, no
condenaríais a los inocentes;
Romanos 12.2
No os conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renova-
ción de vuestro entendimiento, para
que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y per-
fecta.
Romanos 13.1-2, 9-10, 13-14
Sométase toda persona a las
autoridades superiores; porque
no hay autoridad sino de parte de
Dios, y las que hay, por Dios han
sido establecidas.
De modo que quien se opone a la
autoridad, a lo establecido por Dios
resiste; y los que resisten, acarrean
condenación para si mismo.
Porque no adulteraràs, no mata-
rás, no hurtarás, no dirás falso
testimonio, no codiciarás, y cual-
quier otro mandamiento, en esta
sentencia se resume: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo;
así que el cumplimiento de la ley es
el amor.
Andemos como de día, honesta-
mente; no en glotonerías y borra-
cheras, no en lujurias y lascivias, no
en contiendas y envidia,
sino vestíos del Señor Jesucristo,
y no proveáis para los deseos de la
carne.
Hechos 12.7,11
Si soportáis la disciplina, Dios os
trata como a hijos; porque ¿qué hijo
es aquel a quien el padre no disco-
plina?
Es verdad que ninguna disciplina
al presente parece ser causa de gozo,
sino de tristeza; pero después da fruto
apacible de justicia a los que en ella
han sido ejecutados.
Deuteronomio 13.4
En pos de Jehová vuestro Dios
andaréis; a él temeréis, guardareis sus
mandamientos y escucharéis su voz,
a él serviréis, y al seguiréis.
Rut 2.12
Jehová recompense tu obra, y tu
remuneración sea cumplida de parte
de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas
alas has venido a refugiarte.
Proverbios 28.13,27
El que encubre sus pecados no
prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia
.El que da al pobre no tendrá po-
breza;
Mas el que se aparta sus ojos tendrá
muchas maldiciones.
Isaias 8.13
A Jehová de los ejércitos, a él
santificad; sea el vuestro temor, y él
sea vuestro miedo.
Jeremías 42.6
Sea bueno, sea malo, a la voz de
Jehová nuestro Dios al cual te envia-
mos, obedeceremos, para que obede-
ciendo a la voz de Jehová nuestro
Dios nos vaya bien.
2Tesalonicenses 3.13-14
Y vosotros, hermanos, no os can-
séis de hacer bien.
Si alguno no obedece a lo que deci-
mos por medio de esta carta, a ése
señaladlo, y no os junteis con él, para
que se avergüence.
Hebreos 13.5,9,15-16
Sean vuestras costumbres sin ava-
ricia, contentos con los que tenéis
ahora; porque él dijo: No te desam-
pararé, ni te dejaré;
No os dejéis llevar de doctrinas
diversas y extrañas; porque buena
cosa es afirmar el corazón con la gra-
cia, no con viandas, que nunca apro-
vecharon a los que se han ocupado de
ellas.
Así que, ofrezcamos siempre a
Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanzas es decir, fruto de labios
que confiesan su nombre.
Y de hacer el bien y de la ayuda
mutua no os olvidéis; porque de tales
sacrificios se agrada Dios
2Pedro 3.9,13-14,17-18
El señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza,
sino que es paciente para con nosotros,
no queriendo que ninguno perezca,
sino que todos procedan al arrepenti-
miento.
Pero nosotros esperamos, según
sus promesas, cielos nuevos y tierra
nueva, en los cuales mora la justicia.
Por lo cual, oh amados, estando en
espera de estas cosas, procurad con
diligencia ser hallados por él sin
mancha e irreprensibles, en paz.
Así que vosotros, oh amados,
sabiendo de antemano, guardaos,
no sea que arrastrados por el error de
los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.
Antes bien, creed en la gracia
y el conocimiento de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo. A él sea gloria
ahora y hasta el día de la eternidad..
Amén
Numero 30.2: Deuteronomio 23.21-23: Mateo 5.33
Cuando alguno hiciere voto a Je-
hová, o hiciere juramento ligando su
alma con obligación, no quebrantará
su palabra: hará conforme a todo lo
que salió de su boca.
Cuando haces voto a Jehová tus
Dios, no tardes en pagarlo; porque
ciertamente lo demandará Jehová tu
Dios de ti, y sería pecado en ti.
Más cuando te abstengas de pro-
meter, no habrá en ti pecado.
Pero lo que hubiere salido de tus
labios, lo guardarás y lo cumplirás,
conforme lo prometiste a Jehová tú
Dios, pagando la ofrenda voluntaria
que prometiste con tu boca.
Además habéis oído que fue dicho
a los antiguos: No perjurarás, sino
que cumplirás al Señor tus juramentos.
Proverbios 6.23
Porque el mandamiento es lám-
para, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones
que te instruyen,
Miqueas 7.5,7
No creàias en amigo, ni confíes en
príncipe; de la que duerme a tu lado
cuídate, no abras tu boca.
Mas yo a Jehová miraré, esperaré
al Dios de mi salvación; el Dios mío
me oirá.
Marcos 12.32-33: Deuteronomio 4.35: Oseas 6.6
Entonces el escriba le dijo: Bien,
Maestro, verdad has dicho, que uno
es Dios, y no hay otro fuera de él;
y el amarle con todo el corazón,
con todo el entendimiento, con toda
el alma, y con todas las fuerzas, y
amar al prójimo como a uno mismo,
es mas que todos los holocaustos y
sacrificios.
A ti te fue mostrado, para que
supiese que Jehová es Dios, y no hay
otro fuera de él.
Porque misericordia quiero, y no
sacrificio, y conocimiento de Dios
más que holocaustos.
Lucas 14.27, 33
Y el que no lleva su cruz y viene
en pos de mi, no puede ser mi dis-
cípulo.
Así, pues, cualquiera de vosotros
que no renuncia a todo lo que posee,
no puede ser mi discípulo.
Juan 7.38: Zacarías 14.8
El que cree en mí, como dice la
Escritura, de su interior correrán ríos
de agua viva.
Acontecerá también en aquel día,
que saldrán de Jerusalén aguas vivas,
la mitad de ellas hacia el mar oriental
, y la otra mitad hacia el mar oxiden-
tal, en verano y en invierno.
1Corintios 3.18-19
Nadie se engañe a si mismo; si
alguno entre vosotros se cree sabio en
este siglo, hágase ignorante, para que
llegue a ser sabio.
Porque la sabiduría de este mundo
es insensatez para con Dios; pues
escrito esté: El prende a los sabios en
la astucia de ellos.
2Corintios 9.5-7
Por tanto, tuve por necesario exhor-
tar a los hermanos que fuesen prime-
ro a vosotros y preparasen primero
vuestra generosidad antes prometida,
para que este lista como de generosi-
dad, y no como exigencia nuestra.
Pero esto digo: El que siembra
escasamente, también segará escasa-
mente; y el que siembra generosa-
mente, generosamente también segará.
Cada uno dé como propuso en su
corazón: no con tristeza, ni por ne-
cesidad, porque Dios ama al dador
alegre.
Isaias 43.25
Yo, soy el que borro tus re-
beliones por amor de mi mismo, y no
me acordaré de tus pecados.
Daniel 9.9,13-14
De Jehová nuestro Dios es el tener
misericordia y el perdonar, aunque
contra él nos hemos rebelado.
Conforme está escrito en la ley
de Moisés, todo este mal vino sobre
nosotros; y no hemos implorado el
favor de Jehová nuestro Dios, para
convertirnos de nuestras maldades y
entender tu verdad.
Por tanto, Jehová veló sobre el
mal y lo trajo sobre nosotros; porque
justo es Jehová nuestro Dios en todas
sus obras que ha hecho, porque no
obedecimos a su voz.
Mateo 6.31-33
No os afanéis, pues, diciendo:
¿Qué comeremos, o qué beberemos, o
que vestiremos?
Porque los gentiles buscan todas
estas cosas; pero vuestro Padre celes-
tial sabe que tenéis necesidad de todas
estas cosas.
Mas buscad primeramente el reino
de Dios y su justicia, y todas estas
cosas os serán añadidas.
Marcos 3.28-29
De cierto os digo que todos los
pecados serán perdonados a los hijos
de los hombres, y las blasfemias
cualesquiera que sean;
pero cualquiera que blasfeme
contra el Espíritu Santo, no tiene
jamás perdón, sino que es reo de
juicio eterno.
Lucas 6.27-30,35
Pero a vosotros los que ois, os
digo: Amad a vuestros enemigos, ha-
ced bien a los que os aborrecen;
bendecid a los que os maldicen,
y orad por lo que os calumnian.
Al que te hiera en una mejilla,
preséntale también la otra; y al que
te quite la capa, ni aun la túnica le
niegues.
A cualquiera que te pida, dale; y al
que tome lo que es tuyo, no pidas que
te lo devuelva.
Amad, pues, a vuestros enemigos,
y haced bien, y prestad, no esperando
de ello nada; y sera vuestro galardón
grande, y seréis hijos del Altísimo;
porque el es benigno para con los
ingratos y malos.
Juan 3.33, 34,36
El que recibe su testimonio, éste
atestigua que Dios es veraz.
Porque el que Dios envió, las
palabras de Dios habla; pues Dios
no da el Espíritu por medida.
El que cree en el Hijo tiene vida
eterna; pero el que desobedece al Hijo
no verá la vida, sino que la ira de
Dios está sobre él
1Corintios 10.21
No podéis beber de la copa del Señor
y la copa de los demonios; no podéis
participar de la mesa del Señor, y de
la mesa de los demonios.
Hebreos 3.12
Mirad, hermanos, que no haya
en ninguno de vosotros corazón malo
de incredulidad para apartarse del
Dios vivo.
Hebreos 4.9-11
Por tanto queda un reposo para el
pueblo de Dios.
Porque el que ha entrado en su
reposo, también ha reposado de sus
obras, como Dios de las suyas.
Procuremos, pues, entrar en aquel
reposo, para que ninguno caiga en
semejante ejemplo de desobediencia.
Santiago 4.16-17
Pero ahora os jactáis en vuestras
soberbias. Toda jactancia semejante
es mala;
y al que sabe hacer lo bueno, y
no lo hace, le es pecado.
1Juan 5.16-17
Si alguno viere a su hermano co-
meter pecado que no sea de muerte,
pedirá, y Dios le dará vida; esto es
para lo que cometen pecado que
no sea de muerte. Hay pecados de
muerte, por el cual yo no digo que se
pida.
Toda injusticia es pecado; pero
hay pecado no de muerte.
Salmos 39.1
Yo dije: Atenderé a mis cami-
nos,
Para no pecar con mi lengua;
Guardaré mi boca con freno,
En tanto que el impío esté delante
de mi.
Salmos 140.11
El hombre deslenguado no será
firme en la tierra;
El mal cazará al hombre injusto
para derribarle.
Ezequiel 18.4
He aquí que todas las almas son
mías; como el alma del padre, así
el alma del hijo es mía; el alma que
pecaré esa morirá.
Marcos 11.24-25
Por tanto, os digo que todo lo que
pediréis orando, creed que lo recibi-
réis, y os vendrá.
Y cuando estéis orando, perdonad,
si tenéis algo contra alguno, para que
también vuestro Padre que está en los
cielos os perdone a vosotros vuestras
ofensas.
Lucas 14.11
Porque cualquiera que se enaltece,
será humillado; y el que se humilla,
será enaltecido.
1Tesalonicenses 4.3-6
pues la voluntad de Dios es vuestra
santificación; que os apartéis de for-
nicaciòn;
que cada uno de vosotros sepa tener
su propia esposa en santidad y honor;
no en pasión de concupiscencia,
como los gentiles que no conocen a
Dios;
que ninguno agravie ni engañe en
nada a su hermano; porque el Señor
es vengador de todo esto, como ya os
hemos dicho y testificado.
Hebreos 10.22, 24
acerquémonos con corazón sin-
cero, en plena certidumbre de fe, purifi-
cados los corazones de mala concien-
cia, y lavados los cuerpos con agua
pura.
Judas 20-21
Pero vosotros, amados, edificándo-
os sobre vuestra santísima fe, orando
en el Espíritu Santo,
conservaos en el amor de Dios,
esperando la misericordia de nuestro
Señor Jesucristo para vida eterna.
Apocalipsis 22.7, 12
¡He aquí, vengo pronto! Bienaven-
turado el que guarda las palabras de
la profecía de este libro.
He aquí yo vengo pronto, y mi
galardón conmigo, para recompensar
a cada uno según sea su obra.
Deuteronomio 30.16-18
Porque yo te mando hoy que ames
a Jehová tu Dios, que andes en sus
caminos, y guardes sus mandamientos,
sus estatutos y sus decretos, para que
vivas y seas multiplicado, y Jehová tu
Dios te bendiga en la tierra a la cual
entra para tomar posesión de ella.
Mas si tu corazón se apartare y no
oyeres, y te dejare extraviar, y te in-
clinares a dioses ajenos y les sirvieres,
yo os protesto hoy que de cierto
pereceréis; no prolongareis vuestros
días sobre la tierra adonde vais,
pasando el Jordán, para entrar en
posesión de ella.
Salmos 73.27
Porque he aquí los que se alejan
de ti perecerán;
Tu destruirás a todo aquel que de
ti se aparta.
Abdìas 15
Porque cercano está el día de Je-
hová sobre todas las naciones; como
tu hiciste se hará contigo; tu recom-
pensa volverá sobre tu cabeza.
Mateo 24.23-24
Entonces, si alguno os dijere:
Mirad, aquí está el Cristo, o mirad,
allí está, no le creáis.
Porque se levantarán falsos Cristos,
y falsos profetas, y harán grandes
señales y prodigios, de tal manera que
engañaran, si fuere posible, aun a los
escogidos.
Marcos 7.15, 21-23
Nada hay fuera del hombre que
entre en él, que le pueda contaminar;
pero lo que sale de él, eso es lo que
contamina al hombre.
Porque de dentro, del corazón de
los hombres, salen los malos pensa-
mientos, los adulterios, las fornicacio-
nes, los homicidios,
los hurtos, las avaricias, las mal-
dades, el engaño, la lascivia, la envidia,
la maledicencia, la soberbia, la insen-
satez.
Todas estas maldades de dentro
salen, y contaminan al hombre.
Romanos 11.22
Mira, pues, la bondad y la severi-
dad de Dios; la severidad ciertamente
con los que cayeron, pero la bon-
dad para contigo, si permaneces en
esa bondad; pues de otra manera tú
también serás cortado.
2Corintios 10.12, 17-18
Porque no nos atrevemos a contar-
nos ni a compararnos con algunos que
se alaban a si mismo; pero ellos,
midiéndose a sí mismo por sí mismo,
y comparándose consigo mismo, no
son juicioso.
Mas el que se gloria, gloríese en el
Señor;
Porque no es aprobado el que se
alaba a sí mismo, sino aquel a quien
Dios alaba.
1Tesalonicenses 2.3-4
Porque nuestra exhortación no pro-
cedió de error ni de impureza, ni fue
por engaño,
sino que según fuimos aprobados
por Dios para que se nos confiase el
evangelio, así hablamos; no como para
agradar a los hombres, sino a Dios,
que prueba nuestros corazones.
Santiago1.19-21
Por esto, mis amados hermanos,
todo hombre sea pronto para oir,
tardo para hablar, tardo para airarse;
porque la ira del hombre no obra
la justicia de Dios.
Por lo cual, desechando toda
inmundicia y abundancia de malicia,
recibid con mansedumbre la palabra
implantada, la cual puede salvar
vuestras almas.
1Juan 2.15-17
No améis al mundo, ni las cosas
que están en el mundo. Si alguno
ama al mundo, el amor del Padre no
está en él.
Porque todo lo que hay en el
mundo, los deseos de la carne, los de-
seos de los ojos, y la vanagloria de la
vida, no proviene del Padre, sino del
mundo.
Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.
Apocalipsis 3.3
Acuérdate de lo que has re-
cibido y oído; y guárdalo, y arrepién-
tete. Pues si no velas, vendré sobre ti
como ladrón, y no sabrás a que hora
vendré sobre ti.
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